-No está bien.
Eso es lo que mi jefe dice, al menos.
Es suficiente para que tenga que volver al papeleo. Los balances tienen la rigidez de los números y la flexibilidad de la conveniencia. Con los informes pasa algo parecido. Por eso tengo que escuchar a mi jefe decir:
-No se alinea con las políticas de la empresa.
Bullshit.
The phone ringuea y shakes the hole cubículo.
Es todo lo alto que vas a llegar, mono latino, negro de pelo lacio, spanglish prick. No soy el maldito Tiburcio, mierda. El cabrón llegó alto de verdad y mira a la familia desde su jodido pedestal mientras yo tomo cerveza y leo al jodido Bukowski en un apartamento de mierda.
Alemán, polaco, fuera del jodido sueño americano. Me gusta.
El teléfono suena.
-Contesta el maldito teléfono.
Lo hago.
Tiburcio.
Hay una fiesta at his fricken mansión. Wanna come?
Ffff* you.
That's what I'd say, but no.
No puedo hablarle así, no se por qué diablos.
Hay invitados con clase. Incluso irá la jodida Jazmín de Grazia.
I go. No me preguntes por qué.
Probablemente sea mejor escribir que la princesa es hermosa y pura y está allí siempre con la luz cayendo sobre sus cabellos dorados, pero no: she gets wasted y hace de ella misma una tonta frente a todos. Luego se vomita el vestido de diamantes. Tiburcio shows me his nuevo parachute.
Dice que chute es caida en francés. Guess what, los franceses named the fuckin' parachutes. They also invented champagne, but Jazmin no sabe nada de eso, sólo entra a la habitación 'n throws on the parachute.
Then she falls. Se cae sobre la alfombra.
No se cómo termina la noche, nunca lo se. Tiburcio llama al dia siguiente. Qué estás haciendo?, dice. I'm at my damn cubicle.
-Hay otra fiesta esta noche en casa, wanna come?
-Ok -I say.